IV Encuentro Nacional de Restauración Ecológica Argentina.
II Simposio Internacional de Prácticas de Restauración Ecológica.

Del 12 al 15 de Noviembre de 2025. Corrientes. Argentina.

Red de Restauración Ecológica de Argentina

En la ciudad de Corrientes, entre el 12 y el 15 de noviembre del año 2025, se llevó a cabo el IV Encuentro Nacional de Restauración Ecológica Argentina y II Simposio Internacional de Prácticas de Restauración Ecológica. Su lema “Conectando saberes para restaurar ecosistemas, en tiempos de cambios” intentó reflejar los desafíos a los que seguramente se enfrentan la gran mayoría de los restauradores en estos tiempos. Así, la idea de considerar y vincular los diferentes saberes que se evidencian en los proyectos de restauración, interactuó constantemente con la complejidad que implica “hacer” restauración en un contexto ambiental en constante cambio. Durante estos cuatro días, las aulas de la Facultad de Ciencias Exactas Naturales y Agrimensura de la Universidad Nacional del Nordeste, se llenaron de preguntas, reflexiones y discusiones sobre las nuevas ideas, proyectos, propuestas y experiencias que fueron presentadas por los 370 participantes.

Algo que marcó este cuarto encuentro fue, sin dudas, la diversidad entre los asistentes. Esta diversidad de orígenes, de profesiones, visiones, vínculos, países, provincias, regiones, saberes y formaciones, enriquecieron las discusiones sobre el abordaje de la restauración práctica y teórica, en el territorio que habitamos. En ese intercambio intenso y plural se entendió que la restauración ecológica no es un desafío que pueda afrontarse desde una sola disciplina, o con una sola perspectiva, ni mucho menos de forma individual. Los conocimientos de la academia, los saberes originarios y/o comunitarios, los que promueven la recuperación de un ambiente pero con una necesidad productiva, o por una necesidad de conservación, o con tecnología, etc., se entrelazaron para mostrarnos que restaurar no es solamente revertir la degradación de nuestros ecosistemas, sino, al mismo tiempo, revertir “la degradación de la relación humano- naturaleza”, en el sentido de darnos cuenta que estamos dentro de esos ecosistemas, que formamos parte, y que si somos los causantes de los factores que degradan, también podemos y debemos ser parte de la solución. Debemos entonces aprender a observar, explorar, escuchar y comprender el territorio, y darnos el tiempo de interactuar con quienes lo habitan, invitar, sumar a los demás y consensuar decisiones en conjunto, educar de abajo hacia arriba, de arriba hacia abajo y horizontalmente, buscando el mejor camino para cuidar y conservar nuestra tierra, en un escenario que cambia rápidamente, no solo para nosotros, sino para quienes les tocará heredarla.

Lo que dejó este ENREA no fueron únicamente trabajos, metodologías o debates, sino la certeza de que el camino se vuelve más sólido cuando se construye de manera colectiva y diversa y principalmente, cuando se escucha al otro. La sensación de que nuestra red crece y se expande atravesando diferentes sectores de la sociedad, disciplinas, territorios y realidades, sumando cada vez más interesados en restaurar nuestros recursos naturales, confirma que el camino que estamos transitando juntos, aunque con errores y aciertos, es el correcto.

Con esta expansión también se fortalece la convicción de que restaurar en tiempos de cambio es posible cuando los saberes se conectan, el territorio se escucha y las decisiones se toman con una mirada puesta en las generaciones que vendrán.